El amor después de hacer el amor

Published Published by natur line sex on Saturday 27th December 2008 06:12pm | View all blogs by natur line sex

lune5.jpgEs muy seductor el cuadro idílico que nos pinta del amor después de hacer el amor. Pero, es posible conciliar las apasionadas noches de amor con las estresantes jornadas laborales?

Además, sucede que la televisión nos "come" de forma abusiva las veladas... Una "sesión" amorosa constituye un muy agradable sustitutivo de dos horas de embrutecimiento televisivo. No obstante, es preferible dejar para los fines de semana las largas sesiones amorosas en las que los refinamientos pueden prolongarse durante todo el día.

El amor después de hacer el amor a menudo no es más que una ficción descripta en los manuales del buen comportamiento amoroso, por lo tanto, será de utilidad hacer algunas reflexiones sobre ello.

Después del orgasmo, los cuerpos necesitan una fase de completa inactividad, las zonas erógenas colmadas de placer rehúsan cualquier estimulación complementaria.

Una unión armoniosa y los orgasmos compartidos dejan tanto al hombre como a la mujer excepcionalmente distendidos, en una especie de segundo estado donde el tiempo parece detenerse.

El hombre recupera más pronto la consciencia de lo que le rodea porque la detumescencia de su órgano es bastante rápida: el pene vuelve a su estado de flaccidez en pocos segundos. En ese momento, el hombre experimenta de modo natural una sensación de letargo general.

La somnolencia poscoital tiene una explicación. Durante el período de excitación, una gran cantidad de sangre afluye a toda la región del bajo vientre; los músculos se contraen y se tensan. Finalizado el coito, la excitación desaparece , y los músculos, al relajarse, provocan un estado de somnolencia.

En la mujer, la fase de detumescencia es más lenta, los efectos del orgasmo desparecen lentamente. El compañero debe esforzarse, a pesar de la somnolencia que le invade, en abrazarla y besarla cariñosamente. La "falta" del hombre deja a su compañera en un estado de frustración, y se sentirá olvidada si dicha situación se reproduce regularmente después de cada orgasmo.
El hombre que se desentiende de su pareja después de haber eyaculado es, evidentemente, un grosero. Se condena a sí mismo a mantener únicamente relaciones banales. ¡Y no merece otra cosa!

La mujer puede ayudar a un buen amante a vencer esas negativa reacción fisiológica animándolo a mantenerse despierto. Generalmente, unas pocas palabras halagadoras bastarán...

Antes, después, o entre coitos sucesivos, los buenos amantes conocen una gama muy rica de refinamientos. Los masajes con aceites perfumados constituyen un refinamiento indispensable para la comunión sexual: permiten relajarse, ayudan a experimentar las sensaciones en lo más profundo del ser y preparan el cuerpo para el coito.

Sin refinamientos, el coito parece un intercambio "higiénico", en donde tanto la comunicación como la ternuran brillan desgraciadamente, por su ausencia.

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